En esta sección de lugares curiosos del mundo suelo hacer gala de la difusión de aquellos lugares de ensueño que se hallan en diferentes partes de nuestro planeta. Hoy os quiero hablar de un lugar idílico que se encuentra en las aguas cristalinas de Las Maldivas.

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Este archipiélago situado en el Océano Índico, es un auténtico paraíso desde el punto de vista natural y turístico. Todo un tesoro para los amantes de los deportes náuticos, y más concretamente para los buceadores.

Las Maldivas son quizás, el enclave ideal para la práctica de esnórquel y de buceo recreativo, así lo demuestra la riqueza natural de algunos de los muchos atolones de este archipiélago. Famosos entre los amantes del mar, los atolones de Maldivas son un verdadero regalo para la humanidad.

Algunos ejemplos de “paraíso submarino” los podemos hallar en pequeñísimas islas y atolones, rodeadas de barreras de coral y apenas elevadas sobre el nivel del mar (de hecho, ninguna isla del archipiélago supera los dos metros sobre el mar).

Por ejemplo, la Isla Mirihi, situada en el Atolón Alif Dhaal, tiene un arrecife especialmente rico en especies marinas y vegetación subacuática. Así también, Bolifushi, situada a pocos kilómetros de la capital, es un atolón que si bien ha ido creciendo desde el punto de vista turístico, ha sabido mantenerse intacta en el aspecto natural y ha conservado de manera íntegra el impresionante arrecife que la rodea.

En cualquiera de estos atolones, realizar esnórquel es un espectáculo imprescindible para personas de todas las edades, ya que a ello, contribuyen también unas cálidas aguas que en ningún caso descienden de los veinte grados en las épocas más frías del año. Sin embargo, también es necesario destacar que es obligatorio para el visitante, tener el máximo de los cuidados con los corales y contribuir al mantenimiento de los mismos, no sólo por las sanciones legales que pudiéramos recibir, sino por realizar un acto de amor y respeto por esta maravilla submarina.