A menudo nos gusta hablar de destinos sorprendentes y, entre ellos, algunos de los que llaman más la atención de los turistas son las ciudades fantasma. En esta ocasión nos vamos a dirigir hasta Pensilvania donde encontramos un pequeño poblado que recibe el nombre de Centralia.

El abandono de Centralia

El registro de esta pequeña ciudad data del año 1866, aunque lo cierto es que su origen fue en el año 1841 gracias a la apertura de una taberna que recibía el nombre de Bull´s Head. Con el paso del tiempo, otras personas comenzaron a realizar construcciones alrededor hasta dar lugar a la ciudad que se conocería años después.

Hasta hace poco aún quedaba algún habitante, pero lo que llama la atención es que hace poco más de 30 años Centralia acogía a más de 1000 ciudadanos, pero en poco tiempo vio reducido este número debido a un incendio que comenzó en las minas de carbón que se encuentran debajo de la misma.

El aspecto más curioso es que hoy en día todavía sigue dicho incendio, por lo que el lugar permanece aún prácticamente abandonado.

El paso de los años y esta situación ha hecho que prácticamente hoy en día apenas queden restos de este poblado, aunque si decidimos visitarlo todavía veremos algunas ruinas de las casas, hoteles y supermercados que funcionaban hasta principios de los años 80.

El incendio de la mina de Centralia

En un principio, la mayor parte de la población de Centralia se dedicaba a la minería, aunque poco a poco se fue agotando el carbón de alguna de las minas y estas se fueron convirtiendo en basureros.

Uno de dichos basureros fue incendiado en el año 1962 y poco a poco el fuego fue transmitiéndose al resto de las minas de carbón que aún transcurrían repletas bajo la ciudad.

Conforme fueron pasando los años la situación iba empeorando, y pese a los muchos intentos por acabar con el fuego, nada lo hizo posible. La salida de la ciudad fue casi de casualidad, ya que el propietario de una gasolinera del lugar pudo comprobar que el combustible que se encontraba en los tanques enterrados tenía una temperatura de 78 °C.

Fue entonces cuando Estados Unidos indemnizó a los habitantes aunque algunos de ellos decidieron quedarse hasta que en el año 1992 Pensilvania expropió finalmente todos los inmuebles debido al alto riesgo.

Centralia

Gracias por la foto a cnovak