Como ya sabéis el jet-lag suele aparecer cuando realizamos un viaje en avión de muchas horas de vuelo, la diferencia horaria es muy amplia y nuestro organismo necesita una adaptación a los nuevos ritmos alimenticios y de sueño.

Las molestias, que son siempre de carácter leve,  que causa esta adaptación se conocen como jet-lag y suelen desaparecer a las 24-48 horas dependiendo de cómo nos vayamos adaptando.

Para mejorar esta adaptación, aliviar el jet-lag, lo mejor es tratar de adaptarse lo antes posible al nuevo horario del destino. Unos días antes de partir podemos tratar de cambiar nuestros horarios a la hora de acostarnos  y levantarnos,  siempre que sea posible claro…

Durante el vuelo trataremos de llevar una alimentación equilibrada, no ingerir ningún tipo de bebida con alcohol, ni bebidas de tipo energéticas y mucho menos café. No es recomendable tomar medicamentos para evitar el jet-lag y si lo vais a hacer deberéis preguntar siempre a vuestro médico.

Lo mejor para hidratarse es beber agua, el ambiente en cabina es muy seco debido a la falta de humedad y el agua será el mejor remedio. Para los ojos podemos utilizar colirio para hidratarlos y no sentirlos resecos.

En los viajes tan largos estamos muchas horas sentados, será muy importante poder levantarse, siempre que se nos permita, y pasear por la cabina así como realizar algún estiramiento de brazos y piernas, de esta forma ayudamos a mejorar la circulación.

Una vez en el destino hay que tener cuidado con la alimentación, nuestro intestino puede resentirse. Se pueden usar prebióticos para complementar nuestra dieta de esta forma ayudaremos y reforzaremos nuestra respuesta intestinal y evitaremos que una mala digestión nos fastidie un viaje muy esperado. Prevenir es de sabios chic@s así que ya no hay excusa para que el jet-lag nos gaste una mala pasada! . Esto no quiere decir que con todo esto no vamos a sentir el jet-lag, para nada, simplemente nos ayudará a mejorar la adaptación al nuevo destino y poder estar lo antes posible en plena forma.